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Todos hemos escuchado la historia de éxito del fundador de cierta marca reconocidísima de ropa, o de como empezaron las más grandes cadenas de comida ahora mundialmente exitosas, y que decir de cómo empezó Amazon, y Facebook, todos hemos escuchado la pobreza en la que crecieron los grandes futbolistas hoy multimillonarios, y sabemos el caso de empresarios que lo arriesgaron todo y lo lograron, empezaron con nada, y hoy comparten sus asombrosas historias mostrándonos la gran lección de inténtalo y lo lograras, ten fe, échale ganas y serás el mejor. ¿Aun mejores son las historias de éxito, en las que fracasaron en sus primeros intentos, arriesgaron, lo perdieron todo y se levantaron y volvieron a intentar, y tras 2 o 3 fracasos, por fin lo lograron, y eso es una muestra inequívoca de la perseverancia, y como no? sí lo estamos viendo, a ellos les funciono.

Y hoy no es mi intención romperte el corazón, ni deprimirte o tumbar tu sueño en el que llevas meses o incluso años planeando, proyectando e intentando. mi única intención el día de hoy, es darle voz a todos aquellos, que lo intentaron hasta la muerte, y nunca lo lograron, aquellos que nunca pudieron contar su historia, aquellos, que como no triunfaron no fueron escuchados. y es que claro, quien quiere escuchar a un fracasado?

Hoy te propongo que tomemos un trago de perspectiva. Y es que,
las cosas no las vemos como son, las cosas las vemos como somos. Piénsalo?

Porque no es cierto que todo el que persevera alcanza, no es cierto que con trabajo y determinación vas a ser el mejor, si fuera así, habría 20 medallas de oro en cada competencia de las olimpiadas, porque créeme, ellos sí que dejan la vida en ello, y muchas veces ni siquiera llegan a participar en juegos olímpicos.

¿Así que porque no replanteamos el termino de «exitoso»?

¿Es realmente solo el que gana el exitoso? es solo el millonario el exitoso?

Hace muchos años, un niño en la primaria fue por primera vez al mar, y se enamoró, se enamoró del mar, empezó a interesarse en las leyendas del mar, historias de piratas, y criaturas míticas, pasaron los años, y él era un experto en tesoros perdidos.
Al terminar la preparatoria, se fue a vivir al mar, convencido que algún día encontraría «el tesoro perdido de Cortes».

Estaba tan decidido, y dedicado, y había estudiado tanto y seguía investigando, que cualquiera que lo escuchara, salía convencido que algún día lo encontraría.

Así conoció a la que sería su esposa, y tuvieron hijos, después tuvieron nietos, siempre llevaron una vida sencilla, no tanto porque no hubiera dinero, pero sí, porque gran parte de los ingresos lo invirtieron en barcos y aparatos especializados de búsqueda.

Nunca dejo el mar, sus hijos y nietos, que habían ido a vivir a la ciudad, cuando lo visitaban se maravillaban con las historias de búsqueda y aventuras que tenían buscando el tesoro, encontraban pequeñas sorpresas eventualmente, y conocían a la perfección la fauna local, pero nunca encontraron el tesoro de Cortes.

En sus últimos días, el abuelo, descansando en cama, recibió la visita de uno de sus nietos, que le pegunto. ¿Abuelo, y no estas triste que fracasaste? nunca encontraste el tesoro…. el abuelo con ojos bien abiertos y su sonrisa característica de oreja a oreja que siempre tenia, le respondió.

¿Quién te dijo a ti que la meta era encontrar el tesoro? El buscarlo, eso, ¡fue el más grande éxito de mi vida! me permitió vivir en el lugar más increíble del planeta, me permitió encontrar a tu abuela, el amor de mi vida, me dio sorpresas y aventuras cada día de mi vida, que disfruto tanto contarles, tuve la vida más emocionante que puedo imaginar, y eso es lo mejor que me pudo pasar. ¿Te imaginas si hubiera encontrado el tesoro? que hubiera hecho después? ser millonario? seguramente lo habría enterrado…. ni todo el dinero del mundo podría comprar la vida tan maravillosa que tuve, y eso no lo cambio por nada.

¡Disfruta del camino! ese es el verdadero éxito.

¿Y si lo pierdes todo? claro que puede pasar! y debemos tener claro que no siempre se gana y que existen riesgos reales.

Millones de personas pusieron todo de si para lograr un objetivo, y jamás lo lograron.
y otras personas sufrieron tanto para lograr al éxito, solo para descubrir, que tampoco el éxito los lleno.

Así que yo, hoy, ¡elijo vivir! disfrutar cada momento invertido para llegar a la meta, y el día que llegue, o no … saber, que fui feliz mientras lo intente.

Valter Levratti Perea